Las inyecciones de Botox en la frente suelen conllevar un bajo riesgo de complicaciones. Puede producirse un enrojecimiento temporal, hinchazón, hematomas puntiformes o ligeras molestias en los puntos de inyección. Algunos pacientes pueden experimentar una asimetría temporal de las cejas o una ligera sensación de pesadez debido a la difusión a los músculos adyacentes.
Con menor frecuencia, pueden aparecer dolores de cabeza o síntomas parecidos a los de la gripe. En raras ocasiones, la difusión de la toxina puede provocar una ptosis temporal de los párpados, que suele resolverse por sí sola en varias semanas.
Cuando lo realizan especialistas formados, el Botox para la frente se considera un tratamiento seguro y mínimamente invasivo, y la mayoría de los efectos secundarios, si se producen, son leves y de corta duración.