Cuando oye la palabra “BOTOX”, probablemente piensa en frentes lisas y sonrisas sin arrugas, ¿verdad? Pero, ¿y si le dijera que este pequeño milagro en una jeringuilla tiene una historia tan sorprendente como glamurosa?
El comienzo mortal: Un enemigo transmitido por los alimentos
Nuestra historia comienza en la década de 1820, mucho antes de que el BOTOX se convirtiera en la estrella de las clínicas de belleza de todo el mundo. Por aquel entonces, un médico alemán llamado Justinus Kerner intentaba averiguar por qué la gente enfermaba por culpa de salchichas mal preparadas. Sí, has leído bien: ¡salchichas! En sus investigaciones descubrió una misteriosa toxina que provocaba parálisis muscular. Lo que no sabía era que había dado con lo que hoy llamamos toxina botulínica, la misma sustancia que confiere a BOTOX su poder.

Justinus Kerner
Toxina botulínica, producida por la bacteria Clostridium botulinum, es una de las sustancias más letales conocidas por el hombre. Un solo gramo podría matar teóricamente a un millón de personas.
Una maravilla médica: BOTOX en ciernes
En la década de 1970, la toxina botulínica empezó a estudiarse por sus posibles usos terapéuticos. El Dr. Alan Scott, oftalmólogo, fue uno de los pioneros que empezaron a experimentar con la toxina para tratar el estrabismo, un trastorno en el que los ojos no se alinean correctamente. Descubrió que la inyección de pequeñas cantidades de toxina en los músculos oculares podía paralizarlos temporalmente, ayudando a los ojos a alinearse correctamente. Fue un descubrimiento innovador, pero ¿la idea de inyectarse una toxina mortal en la cara? Sigue siendo difícil de vender.

Alan Scot(jk)
El nacimiento del BOTOX tal y como lo conocemos
En 1989, la FDA aprobó el uso de la toxina botulínica con fines médicos. Pero no fue hasta principios de la década de 2000 cuando se produjo la verdadera magia. Allergan, una empresa farmacéutica, adquirió los derechos de Oculinum y empezó a comercializarla con el ahora famoso nombre de BOTOX.
En 2002, la FDA aprobó el BOTOX para uso cosmético, concretamente para la mejora temporal de las arrugas del entrecejo. Este fue el comienzo de la revolución estética del BOTOX.
BOTOX Hoy: Más que un tratamiento de belleza
Hoy en día, el BOTOX es mucho más que un antiarrugas. Se utiliza para tratar una amplia gama de afecciones médicas, desde migrañas crónicas a sudoración excesiva, e incluso vejigas hiperactivas. La misma toxina que antes era un temido asesino es ahora una herramienta versátil tanto en medicina como en cosmética, que ayuda a millones de personas a verse y sentirse lo mejor posible.
Uso posterior de BOTOX

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